23.2.10

Solo escribí lo que el poema me dictaba: Max Rojas

Entregan premio internacional de poesía en Tabasco al poeta que escribió la saga literaria “Cuerpos”, una de las más importante de la poesía contemporánea en México.

MILENIO ON LINE

Cuando el poeta Jorge Max Rojas llegó a Tabasco el sábado por la mañana, lo primer que exclamo fue: Bueno, por lo menos no me olvidé de traerme a mí mismo, y eso ya es ganancia.

Max Rojas es un poeta que se convirtió en leyenda con un solo libro “El turno del aullante” que publicó la editorial Claves Latinoamericanas en 1983, desde entonces, en varios rincones de nuestra república de poetas se admiraba aunque no se le conociera.

Es un poeta que fuma con bastante insistencia, como si en el cigarro obtuviera la vida misma, o esa forma de cantar la tristura y los cuerpos, el amor y el vacío.

Su cuerpo más bien esquelético, con el pellejo untado a los huesos, con su cara tristona pero con la ternura de un conejo blanquecino, contrasta de manera sorprendente su voz, y su poesía. Más que voz, torrente. Más que poesía, diluvio.

Su sencillez y –aseguran quienes lo conocen- su gran solidaridad con los jóvenes poetas, son las características principales de este autor que vivió durante 30 años en silencio, ni como voto ni como renuncia, sino como larga gestación de la palabra.

Esa gestación ya puesta sobre la luz de nuestros días se llama “Cuerpos”, un largo, largo poemario de más de 3 mil cuartillas en cerca de 27 libros de los que apenas se conocen 5 tomos, otro de ellos, dijo el poeta Francisco Magaña, espero que se publique en Editorial Monte Carmelo.

Con estos, “Cuerpos Uno. Memoria de los cuerpos” con el que abre la saga de su itinerario lírico escrito al borde de los setenta años, fue considerado el mejor libro de poesía que se haya publicado en el 2009.

Tras su llegada y la visita a la ciudad, el poeta asistió por la noche del sábado al espacio escénico Carlos Pellicer del Parque Museo de la Venta, donde, al pie de una de las ceibas legendarias de Villahermosa, recibió el Premio Internacional de Poesía para Obra Publicada “Carlos Pellicer Cámara” que se entrega en Tabasco cada año.

Antes de su lectura, el poeta se presentó a sí mismo, en una breve semblanza llena de humor, de calidez, como quien platica de una gran amigo, y recordó el vodka con el inició ese gran poemario, que se le impuso y se sigue escribiendo.

“Se sigue escribiendo hasta el día hoy, porque todavía hoy en el avión que me traía a Villahermosa escribí un poema más”.

Fue en 1983 cuando escribí el libro “El turno del aullante”, libro que me dio una fama pre póstuma, dijo, una fama maravillosa que de algún modo no lo dejó durante los treinta y cuatro años siguientes en los que no escribió nada.

Sobre este largo retiro, inventó varias razones como la renuncia vocacional, la crisis técnica, incluso culpó de su afonía el casamiento. Pero lo cierto es que durante todos estos años el poeta temía que de aquella voz sólo quedaba el chisguete.

“Cuerpos” se fraguó con vodka

Un día, platicó ante sus congéneres, me metí a tomar un vodka y me salió un poema chiquito y que no lo decepcionó del todo porque a partir de él empezó a fraguar “Cuerpos”.

“Fue el 3 de junio del 2003 cuando vino para mí el diluvio universal que me agarró sin arca de Noé, y no me morí de milagro, porque sí lo estuve a causa de ese torrente que fluía y fluía y me gustaba.

“La poca gente que se asomó me decía que iba bien, que iba bien, y seguía y seguía. Después del primero y segundo libro “Cuerpos dos. Sobre cuerpos y esferas” y me di cuenta que estaba escribiendo un sólo gran poema.

“Me tomé mi tiempo con algunos poemas porque a unos no les llegaba el remate, ese verso final que hace que la gente aplauda, mientras que otros se alargaban y alargaban.

“Así que me dediqué a escribir lo que el poema me dictaba hasta el día de hoy que escribí un poema en el avión que me traía a Villahermosa. Ahora llevo más de 3 mil cuartillas y quedan por publicar 24 libros.

“Yo no creo en los zodiacos pero soy Géminis. Es decir, pensaba que tenía un gemelo dentro de mí. Uno era medio beato y el otro algo así como del que Dios nos guarde. Uno era poeta y el otro un corredor de autos que podía estrellarnos en cualquier parte.

“Cuando empecé a escribir Cuerpos, me di cuenta que tenía 30 gemelos y me dije: ni modo Rojas, tienes que seguir escribiendo. Ahora voy a leerles el primer poema que salió aquel 2003 y que resultó programático de lo que quería hacer”.

Y su lectura fue, una de las más gratificantes, de las poquísimas voces de los poetas que estuvieron en Tabasco este febrero de 2010, y nos dieron un poco de luz para alumbrar “los caminos de la vida”.

No fueron pocos los que terminaron encantados con este autor, de una voz portentosa, tanto física como poética, y lo reconocieron, como un poeta y le agradecieron su poesía.

"Yo nunca les dije que sí"

De acuerdo con el acta de premiación, los miembros del jurado conformado por los escritoras mexicanas Myriam Moscona, María Rivera y el tabasqueño Miguel Ángel Ruiz Magdónel, decidieron otorgar por “unanimidad” el premio a este libro por considerar que “es el comienzo de una saga poética con un flujo sorprendente de imágenes que van del delirio a la conciencia, a lo que el propio autor llama aventura y testimonio inacabable de plegarias y blasfemias. Una aventura extrema dentro de la poesía mexicana”.

El poeta Max Rojas (Ciudad de México, 1940) es una figura legendaria que ha trastocado el ambiente literario de habla hispana. Es autor de dos libros de poesía: “El turno del aullante” (1983) y “Ser en la sombra” (1986), publicados por Trilce Ediciones. Escribió también la novela inédita “Vencedor de otras batallas”. Seleccionó y presentó la Antología poética de Renato Leduc (1991) y ha publicado una serie de artículos periodísticos bajo el seudónimo de Carlos Manrique.

Actualmente su poema “Cuerpos” se publica gracias al apoyo de diversas editoriales independientes, ya que es una obra de más de 3 mil cuartillas. Al momento se han publicado los primeros cuatro volúmenes de un total de 27 libros que componen la extensión completa del texto.

Cuerpos, la carta de un suicida: Max Rojas

El pasado 20 de febrero el oráculo poético Max Rojas recibió el Premio Iberoamericano de Poesía "Carlos Pellicer", por su libro "Memoria de los cuerpos". Primera parte de su magno poema "Cuerpos", mismo que consta de 27 secciones con una extensión de poco menos de tres mil cuartillas.

CUERPOS fue calificado por el jurado como el comienzo de una saga poética con un flujo sorprendente de imágenes, que van del delirio de la conciencia a lo que el propio autor llama aventura, y testimonio inacabable de plegarias y blasfemias.

Entrevistado en Villahermosa por la agencia de noticias mexicana NOTIMEX, Max habló de su obra: "Cuerpos es para mí como la carta de un suicida, una aventura extrema dentro de la poesía mexicana", dijo el bardo sobre el proceso estético de escritura de "Memoria de los cuerpos", que a partir de una mirada intimista crea, en un acto de transferencia melancólica, la luz del mundo de cada cosa.

El premio, otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), fue entregado por funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del Instituto Estatal de Cultura de Tabasco, durante la clausura del VI Encuentro Iberoamericano de Poesía "Carlos Pellicer Cámara".

Max Rojas, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2006-2009, recibió diploma y un premio económico una vez que fue calificado por los miembros del jurado, conformado por Miguel Angel Ruiz Magdonel, María Rivera y Myriam Moscona.

El premio Iberoamericano de Poesía "Carlos Pellicer" fue entregado por primera vez en 1978, con el fin de reconocer el trabajo lírico de los escritores de habla hispana. Desde entonces ha sido otorgado a otros poetas como David Huerta, José Luis Rivas, Alberto Blanco y Fabio Moravito, por mencionar algunos.